Se aborda la confección del concreto con aguas lluvia y se compara su desempeño con respecto a los elaborados con agua potabilizada, empleada convencionalmente. Las muestras confeccionadas se estudiaron en cuanto a la resistencia al esfuerzo a compresión a edades de 1, 3, 7, 14, 28, 56 y 90 días, analizando también su microestructura por medio de microscopía de barrido electrónico (SEM) y caracterizando el agua involucrada mediante laboratorio certificado. Luego de analizar los resultados, se ve factible que la confección del concreto puede hacerse de modo más racional en cuanto a la utilización del recurso hídrico, sin sacrificar sus cualidades mecánicas, estéticas y de estabilidad. A su vez, se contempla la posibilidad de establecer una práctica que pueda ser replicable en el contexto colombiano.
I. INTRODUCCIÓN
El agua empleada en la confección de un concreto debe cumplir con parámetros físico-químicos que, para el caso colombiano, están contemplados en la norma técnica NTC 3459. Dicha norma -y otras referencias bibliográficas sobre tecnología del concreto- establece en uno de sus apartes que el agua apta para el consumo humano puede ser utilizada para elaborar mezclas de concreto [1]. Es una práctica común, entonces, utilizar el agua potabilizada para fabricar concreto, sin ninguna verificación previa, suponiendo que toda agua que es potabilizada también es apropiada para elaborar concreto; sin embargo, hay ocasiones en que esto no se cumple, porque hay aguas con pequeñas cantidades de azúcares que no afectan su potabilidad pero pueden hacerlas inadecuadas para la fabricación de concreto, en la medida que retardan o inhiben el fraguado del cemento. Considerar otro escenario pudiera ser más conveniente, es decir, que el agua para elaborar concretos no necesariamente requiere ser potabilizada, aunque sí debe satisfacer determinados requisitos mínimos de calidad, lo que abre las posibilidades para satisfacer la demanda de agua para la elaboración de mezclas de concreto de óptima calidad en lugares donde no hay un buen servicio de acueducto, pero sí un importante régimen de lluvias. De otra parte, la calidad de las aguas lluvia está directamente relacionada con la calidad del aire [2] ; por eso, teniendo en cuenta esta premisa y sabiendo que el sector del barrio Robledo de Medellín, a la altura de la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia, es uno de los más contaminados en esta ciudad, según estudios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) [3], se hace necesario realizar los análisis de calidad de las aguas lluvia en este punto, ya que será el material empleado en la elaboración de las muestras de la investigación.
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